Parece que los chistes nos permiten entender mejor a los EEUU:
El escorpión pidió al sapo para transportarlo hasta el otro lado del río. El sapo dijo que no, pues él lo picaría.
“Pero esto es ilógico”, dijo el escorpión, “sí yo te pico moriremos ambos pues yo me ahogaría junto contigo”. El sapo lo creyó y lo transportó.
En la mitad del río el escorpión lo picó. El sapo desesperado protestó: “Pero vamos a murir ambos. Tú me lo hiciste comprender…”
“Verdad”, digo el escorpión. “Pero no puedo ir contra mi propia naturaleza”.
Desde hace mucho asistimos la terrible historia del escorpión imperialista. Los Estados Unidos terminaron la sangrenta guerra mundial eliminando 200.000 japoneses en pocos segundos. Fue el único país en el mundo que se atrevió a tirar la bomba atómica. El resto del mundo reaccionó y crearon sus poderes nucleares. Esto llevó el mundo al terrible equilibrio nuclear que nos condujo a la situación estratégica de la “destrucción mutua” o el fin de la humanidad como consecuencia inevitable del holocausto nuclear. Razones del escorpión.
¿Y todas estas guerras que el imperialismo ha hecho desde la II Guerra Mundial para preservar “la democracia occidental cristiana”? Ellas terminaron por mover su propio pueblo en contra de las guerras coloniales como en Vietnam
¿Y su estímulo y entrenamiento a los fundamentalistas islámicos para derrotar la invasión soviética del Afganistán y para detener el avance del partido Baath en el Oriente Medio que luego se convirtió en arma anti norteamericana llevando el terrorismo hacia dentro de los Estados Unidos?
¿Cuántas veces más el escorpión amenazará la supervivencia de la humanidad?
En América Latina el escorpión destruye su posible base de apoyo panamericana. Su desprecio de los pueblos latinos en tan profundo que no consiguió ponerse una sola vez del lado de las fuerzas progresistas en la región. Ni mismo las independencias latinoamericanas, que les interesaban tanto pudieron convertirse en fuente de amistad y colaboración. Ya Bolívar lo percibió. Después Martí lo advinó cuanto previó que el monstro anglosajón se apropiaría finalmente de las luchas por la independencia de Cuba y Puerto Rico para intentar convertirlos en sus colonias.
Véase ahora el caso de Honduras.
Una oportunidad para redimirse del rastro de terror que dejaron en la región los regímenes militares impuestos por los gobiernos estadunidenses. EE.UU. votó con los países latinos que la OEA (que se le escapa de las manos después de servirle tantas veces) pero en seguida demuestra su “naturaleza” golpista e antidemocrática al equiparar los golpistas al presidente constitucional que todas las naciones del globo reconocerán como legitimo presidente de Honduras en unas negociaciones más bien dilatorias que eficaces.
Y llegamos a asistir la secretaria de Estado llamar de “imprudente” el intento de presidente constitucional de reingresar a su país. Su discurso fue repetido por el jefe golpista con las mismas palabras. Vamos a morir todos nosotros y la democracia en la región si dependernos del escorpión para a travesar el río de la democratización. Pues ella no vendrá sin una confrontación con el imperialismo estadunidense.
Es increíble ver como el imperio se rebela contra de los resultados de la democratización de la región. La democratización creó gobiernos cada vez más contrarios al reino neoliberal impuesto por las instituciones internacionales impuestas desde Washington. Bajo presión de estas fuerzas, los mandatarios electos contra el neoliberalismo se convirtieron en seguida en sus más fríos ejecutores.
Como reacción al avance de las fuerzas populares en la región mientras se ocupaban de las guerras sin fin en el Medio Oriente fueron rehaciendo sus alianzas con las fuerzas más reaccionarias de la región. Veamos algunas de ellas:
El abogado de los jefes de la droga en Colombia, elegido por los esquemas más terribles del narcotráfico y que se apoya en los asesinos de las pandillas paramilitares. Este es exactamente el gobierno donde se concentran las tropas estadunidenses.
Los separatistas racistas de Bolivia que ponen en riesgo la paz en toda América del Sur mientras despliegan abiertamente las banderas del racismo anti indígena .
El supuesto heredero peruano de la consigna de la “América indígena” que asume la responsabilidad de la represión a los indígenas y al movimiento popular en el centro mismo del antiguo imperio inca.
El presidente “no elegido” de México.
La oposición golpista de Venezuela que ha recurrido a las formas de lucha más violentas e irracionales.
¿Cuántas aliados más estarán transportando al escorpión asesino y suicida?
Esta política suicida pone en riesgo todos los pueblos de la región. El imperialismo nunca ha sido tan minoritario, violento y abiertamente reaccionario. El gobierno Obama está viviendo su prueba de fuego. Ninguno de sus actos liberales y democráticos fue acatado por el Estado norteamericano.
La minoría republicana ha logrado paralizar todos los avances – aún modestos pero importantes – que inició en contra de la naturaleza mórbida del capitalismo monopolista de Estado en que se funda el imperialismo estadunidense. Tenemos graves enfrentamientos por vivir. El escorpión dominará el siglo XXI y nos arrastrará a la carnicería que nos trajo el nacimiento del capitalismo monopolista con las 2 guerras “mundiales” y las terribles guerras coloniales del siglo XX?
Como vemos, el enfrentamiento regional latinoamericano se desplaza hacia el centro del sistema. La vitoria espectacular de Obama indica claramente el grado de rechazo existente en los EE. UU. en contra de los métodos terroristas de Bush hijo y la pandilla que llevó al poder. Pero los hechos de Honduras (como el desmonte de Guantánamo, el intento de negociaciones con Irán y de paralización del holocausto dirigido por Israel contra el pueblo palestino, entre otros intentos de cambio estratégico) indican claramente que las fuerzas ultra derechistas continúan firmes y actuantes dentro del Estado norteamericano.
Los Europeos resolvieron intervenir entregando el premio nobel de la paz a Obama, enapoyo a sus buenas intenciones y en rechazo a la oposición derechista republicana.
En este momento se juegan las cartas definitorias de nuestro futuro inmediato: podrá el escorpión imperialista superar su propia naturaleza? Solamente la derrota del imperialismo podrá garantizar la supervivencia de la humanidad. Esta convicción deberá orientar nuestros pasos en esta nueva etapa de lucha en escala mundial.